May 16, 2014
Albanecar

La construcción de una armadura, I

Antiguamente, como en todos los oficios artesanales, los carpinteros de lo blanco trabajaban utilizando una serie de saberes que se transmitían de maestros a aprendices de una manera práctica y verbal. Es por ello que hoy, en esencia, los principales documentos de que disponemos acerca de su labor son precisamente las armaduras que fabricaban.

Sin embargo, existen tres importantísimas excepciones de tratadistas que pusieron por escrito –y dibujado- lo que conocían sobre el oficio. Hablamos de Diego López de Arenas, Fray Andrés de San Miguel y Rodrigo Álvarez, sin los cuales no tendríamos hoy prácticamente ningún conocimiento teórico acerca de la carpintería de armar.

En una segunda vuelta de tuerca, otros autores actuales han logrado “traducir” lo que los mencionados tratados plantean, de manera que complementándolo con estudios sobre las propias armaduras, se ha logrado obtener un grado de conocimiento bastante elevado sobre el tema. El más importante de estos autores, considerado como el que ha impulsado un auténtico resurgir del oficio, ha sido el arquitecto Enrique Nuere, cuyas investigaciones se apoyan tanto en los tratados citados como en su experiencia profesional.

Desde este blog, lo que intentaré a partir de hoy con una serie de entradas denominadas La construcción de una armadura, será la difusión del antiguo método mediante el cual los carpinteros construían armaduras de cubierta. Para ello me apoyaré en las publicaciones que he comentado y en la experiencia contraída a base de estudiar el tema. Por supuesto, será una síntesis muy breve y redactada de manera que sea comprensible para el público general, con las consiguientes limitaciones que ello implica. Si estás verdaderamente interesado en conocer los pormenores del proceso, es inevitable que consultes los textos que se incluirán en la bibliografía.

La madera y sus escuadrías

En primer lugar, conviene saber que en tiempos, la madera se solía comercializar en función de las medidas que se usaban. Hasta la adopción del Sistema Métrico Decimal, esas medidas, en el caso de las longitudes cortas, eran fundamentalmente la vara, el pie y el palmo, las cuales a su vez estaban relacionadas entre sí. De ésta manera, la vara –longitud que podríamos asimilar a un paso corto, pero cuyo patrón era la vara o bastón de mando que portaban los alcaldes- estaba formada por tres pies o tercias, o por cuatro palmos o cuartos.

Medidas y escuadrías de madera antiguas

La cosa se complica un poco si tenemos en cuenta que existían diferentes varas, como la de Castilla –que era la más común-, la de Albacete, la de Castellón, etc. Sin embargo no merece la pena perder mucho tiempo adivinando qué vara o pie moduló nuestra armadura, puesto que los carpinteros se veían obligados a comprar la madera ya escuadrada en bruto tal y como la vendía el maderero, y no siempre lo era según las medidas oficiales.

No obstante, las escuadrías más usadas sí se basaban en las unidades descritas y sus divisores, de manera que se expresaban sus proporciones según las fracciones utilizadas: por ejemplo tercia y cuarta, cuarta y sesma, o sesma y octava –llamada también cuartón, muy utilizada para los pares-.

Las partes de una armadura

El esquema estructural de las armaduras de cubierta se fue perfeccionando con el tiempo, dando lugar a una madurez entre los siglos XIV y XVI, que se tradujo en una forma de ejecutar las techumbres con un alto grado de estandarización, a la vez que se permitía cierto margen de creatividad en el ornamento. Antes de entrar en la fase de diseño, también es necesario conocer las diferentes partes de las que constaba una armadura, y su función. Como ejemplo prototípico vamos a usar la armadura de par y nudillo, por ser la más habitual, aunque no obstante, existían más tipos de los que también se hablará en su día.

Para comenzar a comprender el sistema constructivo, hay que tener en cuenta que lo primero que se ejecutaba en el edificio eran las cimentaciones y los muros, de manera que los albañiles y peones elevaban éstos hasta cierto punto, y a partir de ahí comenzaba la labor de los carpinteros in situ, aunque el escuadrado, labrado y ensamblado de las piezas de madera tenía que hacerse con antelación a su puesta en obra.

La descripción de cada pieza concreta comenzará en el siguiente post de la serie, pero para dejar claros los principios básicos podemos establecer cuatro conjuntos principales de elementos en una armadura:

  • Asiento: La armadura, al apoyar sobre las cabezas de los muros, ha de hacerlo de tal manera que los empujes horizontales que genera queden contrarrestados, lo cual solía hacerse mediante la colocación de los tirantes. Los pares, al acometer el estribo e intentar expulsarlo hacia fuera, hacen necesaria la presencia del tirante, que impide dicho movimiento. Todo el conjunto apoya sobre una pieza alargada y de poca altura llamada solera, la cual hace de punto de contacto con el muro.
  • Paños: El objetivo final de una armadura es generar los faldones, que dan lugar a la propia cubierta mediante la cual se protege el interior del edificio. Cada faldón está generado por un conjunto de pares, que en función de su ubicación se denominan testeros (partes frontal y posterior) o gualderas (partes laterales). Por último, si existe paño horizontal superior, en caso de tratarse de una cubierta de par y nudillo, se denomina almizate.
  • Arrocabe: El asiento de la armadura se solía ocultar mediante un conjunto de tablillas llamado arrocabe, que a su vez se subdividía en dos tipos: los aliceres y las tocaduras, generalmente organizados en dos niveles. Debido a su exposición, se trataba de una parte que podía policromarse o adornarse de diferentes maneras.
  • Tablazón: Suponía el cerramiento efectivo de la cubierta mediante tablas, que por lo general se recubrían de una capa de barro y paja, y finalmente las tejas. Dicha tablazón podía ser plana, o de ripias, o usar a la técnica de cinta y saetino. Además, en casos excepcionales, podía darse el caso de que la armadura fuese simplemente ornamental y que la verdadera cubrición fuese independiente.

CONTINUARÁ

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4 comentarios

  • Me parece de sumo interés este blog sobre la carpinteria de lo blanco, que siempre ha estado solo reducida a especialistas. Felicidades a Javier de Mingo por poner en la red esta tecnica artesanal tan maravillosa.

    • Hola Germán:
      Disculpa que haya tardado tanto en contestar, ya que el trabajo últimamente me ha dejado muy poco tiempo. Muchísimas gracias por tus palabras, es un placer para mí ayudar a difundir todo este mundo de la carpintería. Espero que te siga gustando.
      Un saludo.

  • Me gusto aprender las descripciones de unos términos que no conocía, mas en mi país Nicaragua hay términos que difieren la escritura, aun de un lugar a otro en el país, espero el Continuará, espero que ayude a muchos mas, espero que la mamá Pacha nos de aun mas y que el “hombre” no acabe con ella antes de comprender y aprender de ella.

    Guillermo Castro Merlo.

    • Hola Guillermo:
      Disculpa mi tardanza en contestar. Lo cierto es que la carpintería es un oficio que requiere una terminología muy extensa y tiende a adaptarse a los vocablos locales de cada región. Aquí en España también pueden encontrarse diferentes nombres para un mismo elemento dependiendo de la zona que se trate. Espero que el “continuará” pueda llegar cuanto antes.
      Un saludo.

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