2 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, muy acertado el artículo. Solo se me ocurre añadir dos cosas más. Muchas estructuras de madera centenarias se han conservado hasta hoy gracias a esas protecciones que parecían mínimas pero que han preservado edificaciones que configuran la trama urbana de muchos pueblos declarados conjuntos históricos en Salamanca. Dejar al descubierto la madera supone exponerla a la meteorología y a su rápida degradación. Por otro lado, los revocos que se pican y eliminan, son en muchas ocasiones documentos irrepetibles del pasado. Sobre ellos existen trazados, textos, y huellas que permiten descifrar el aspecto real de los cascos históricos en el pasado. Saber cómo se trabajaba, de qué estaban compuestas las argamasas, y mucha información que puede aportar en sus capas superpuestas, un revestimiento sobre la historia del edificio y su entorno, que desaparece de forma irrecuperable como si quemáramos el libro de fábrica de una construcción centenaria.

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