Hoy volvemos a tratar el tema del trazado de una rueda, si bien en este caso es la de diez, que aunque no es tan abundante como la rueda de ocho, posee una serie de propiedades que la hacen especialmente singular y elegante, y por ello la elegí como logotipo de este blog. En primer lugar, su trazado surge de una manera menos sencilla e inmediata que el de ocho, pero al tener dos brazos más, las proporciones tanto de los sinos como de los azafates, resultan más armónicas, debido a que los vértices situados sobre los ejes son agudos, confiriendo un aspecto más estilizado a ambas figuras.
Sin embargo, la característica que de verdad hace que el trazado de «diez lefe» sea considerado como el más perfecto de todos, es que puede componerse única y exclusivamente con ruedas de diez, sin necesitar para nada ruedas de otro número diferente de brazos, a las que se denomina desculatadas. Por si fuera poco, los candilejos, que son unas pequeñas estrellas de cinco puntas que aparecen junto las aspillas de cualquier rueda, poseen una forma perfectamente regular, y es en el único trazado en el que aparecen así. Un ejemplo extraordinario de trazado diez lefe lo podemos encontrar en la iglesia del monasterio de San Antonio el Real (Segovia).

Tal y como ya se hizo con el ejemplo de ocho, procederemos a diseñar nuestra rueda de diez a calle y cuerda, es decir, con una distancia entre brazos (calle) igual al doble de la anchura de un brazo (cuerda). En su día os comentaré por qué la calle y cuerda era tan popular en el oficio, ya que se debía a un tema puramente práctico a la hora de trabajar con las maderas en el taller. Huelga decir que los métodos de trazado que propongo están pensados para que cualquiera pueda realizarlos con escuadra, cartabón y compás, ya que si lo que se usa es un ordenador, sale mucho más rápido mediante una serie determinada de comandos.
El primer paso consite en dibujar dos ejes perpendiculares y un círculo con centro en el cruce de ambos, con un diámetro a elegir, aunque se consigue mayor precisión cuanto mayor sea.
Con el mismo radio que acabamos de usar, y con centro en A, trazamos un arco que pase por el centro de la 1ª circunferencia (punto B). Las interseciones con dicha circunferencia serán los puntos C y D. Unimos los puntos C y D con un segmento y en la intersección con el diámetro AB señalaremos el punto E.
Con centro en E, y radio EF ó EG (los punto F y G son simplemente intersecciones del diámetro vertical con la primera circunferencia), trazamos un arco. El punto de intersección de dicho arco con el diámetro horizontal será denominado H, y la distancia BH será la cuerda de arco que nos permitirá dividir la circunferencia en 10 partes iguales.
Ahora procedemos a trazar dos arcos, con centros en F y G, y con un radio igual a BH. De esta manera, uno tendrá centro en F y radio FI, y otro tendrá centro en G y radio GJ. En el primer arco, las intersecciones con la 1ª circunferencia serán los puntos K y L, y en la segunda, M y N.
Nuevamente con el mismo radio usado anteriormente, trazaremos otros 4 arcos. Con centro en K y radio KF obtendremos O; con centro en L y radio LF obtendremos P; con centro en M y radio MG obtendremos Q, y con centro en N y radio NG obtendremos R. Si quisiéramos comprobar la exactitud de la división en 10 partes, al usar el mismo radio con centro en cualquiera de los puntos marcados en la circunferencia, un arco debería pasar exactamente por los dos puntos adyacentes.
Pasando por el centro de la circunferencia inicial, podemos trazar los 5 diámetros que marcarán los ejes de la rueda (FG, LM, PQ, RO, y NK). Tras ello, por fin podremos dibujar cuatro líneas paralelas a uno de los ejes, dos a un lado y dos a otro, conservando entre ellas la distancia equivalente a una cuerda. A partir de ahora el procedimiento va a ser semejante al que ya realizamos con la rueda de ocho.
Se repite el mismo procedimiento una vez por cada eje restante. Tendrás que ser muy minucioso a la hora de trazar las paralelas, ya que la mínima desviación hará que la estrella de 10 no tenga todos sus vértices iguales.
Ahora, seleccionaremos un eje y un segmento paralelos, y dos segmentos de la dirección más próxima, de manera semejante a la del dibujo y los denominaremos m,n, p y q. Presta atención a que m es un eje y no un segmento. En la intersección de n con q, marcaremos el punto S. En la intersección de n con p marcaremos el punto T. Con centro en S y radio ST, dibujaremos una circunferencia, cuya intersección con m nos dará el punto U.
Con centro en U y usando el mismo radio, en este caso US, trazamos otra circunferencia, y donde interseque con m, señalaremos el punto 1. Con centro en B (el centro de la 1ª circunferencia que se trazó) y radio B1, se dibuja una nueva circunferencia, cuyas intersecciones con los ejes principales serán los puntos 1,2,3,4,5,6,7,8,9 y 10. Date cuenta de que esta circunferencia no tiene nada que ver con la primera, que únicamente se usó para dibujar los ejes. Ahora los nuevos puntos servirán para dibujar la rueda en sí.
Une los puntos consecutivos con líneas que los sobrepasen ampliamente, a la manera del dibujo, y luego traza una paralela por el exterior que diste una cuerda de la anterior.
Ahora comienza a dibujar la rueda, remarcando las figuras principales. En el centro está el sino, rodeándolo están las almendrillas y azafates y en el exterior las aspillas.
Una vez dibujados los contornos de las figuras, empieza a tener en cuenta el entrelazado, donde una misma cinta tiene que estar pasando por encima o por debajo alternativamente, sin excepción. Hay quien lo llama el «corta y pasa». Da igual por donde comiences, una vez establecido el primer lazo, los demás salen automáticamente. Dependiendo de la finalidad de tu rueda, puedes rematarla como en el dibujo, o incluirla en un trazado más amplio.
Y finalmente, si lo que quieres es representar una rueda de carpintería tradicional, le puedes añadir el agramilado, siempre respetando el orden del lazo y el emboquillado.
Y esto ha sido todo. Aunque la explicación es larga, el resultado merece la pena, pues la rueda de diez es una figura fascinante cuyas propiedades geométricas nunca dejan de sorprender. En otro post explicaré el trazado diez lefe, que se genera mediante una trama de ruedas de diez y que está considerado el más perfecto de toda la lacería.














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