Dic 19, 2012
Albanecar

La carpintería canaria

Uno de los aspectos más llamativos de la construcción tradicional de las Islas Canarias es la gran profusión y exquisitez de los elementos de carpintería que existen en el archipiélago. Puertas, ventanas, balcones, ajimeces, miradores, artesonados, armaduras, escaleras… la lista se hace interminable a la vez que los pueblos e incluso las ciudades se embellecen gracias al detalle con que en su día se trabajaron -y aún se trabajan en algunos casos- los innumerables ejemplares de artesanía carpintera.

Por cantidad, nos llamarán la atención sobre todo los balcones, presentes prácticamente en cada población, pues las bondades climáticas de la zona permiten su uso continuo. Dada la naturaleza propia del balcón, por su exposición a la calle, se usa como muestrario de las destrezas artísticas del operario, o del poderío de sus propietarios, de manera que los canes labrados, balaustres, pies derechos, zapatas y demás elementos se van engalanando según requiera la situación.

Una variante curiosa y exótica del balcón es el ajimez, que si bien no es propia de las islas, en ellas ha alcanzado un gran desarrollo, contando con preciosos ejemplares. El vocablo ajimez proviene del xemesí árabe, que significa celosía, y designa un balcón que está pensado para ver sin ser visto. Ya en la España musulmana tuvo un extendido uso, sobre todo por parte de mujeres, pero el invento también fue del gusto de los cristianos, y del sur de la península viajó a Canarias, y de ahí a Iberoamérica.






Igualmente es destacable la popular ventana canaria, que se caracteriza por poseer una clara división entre los elementos que sirven para iluminar, situados en la parte superior, y los que sirven para ventilar, opacos, que están a la altura del usuario. Debido al sistema constructivo de las ventanas, a base de peinazos y tablillas, reciben el nombre de ventanas de cojines. El reflejo de sus vidrios tiene una belleza singular, puesto que al ser piezas independientes separadas por saetinos, provocan una ligera sensación de irregularidad.

Pero sin lugar a dudas, los elementos de carpintería más valiosos aguardan sobre las capillas de las iglesias en forma de armaduras de lazo. Muchas de ellas, construidas en los siglos XVI y XVII por maestros llegados del sur de la península, adoptaron la lacería como sistema estructural y decorativo, siendo la estrella de ocho puntas el esquema más usado para su elaboración.

 

Un tipo de iglesia muy común en Canarias es el de planta basilical de tres naves separadas por arcos de medio punto, teniendo la central aproximadamente el doble de ancho que las laterales. Sin embargo, a diferencia de otras regiones en las que la única armadura de par y nudillo es la de la nave central, aquí las tres naves poseen dicho tipo de armadura, puesto que cada nave tiene su propio tejado independiente, de manera que entre una y otra discurre un canalón situado sobre los arcos que desagua hacia los pies del templo, usando la misma técnica que la Mezquita de Córdoba. Obviamente esto es algo que puede hacerse debido a que las islas no tienen un clima demasiado lluvioso, porque de lo contrario, ubicar un canalón –que tarde o temprano genera humedades- justo donde acometen los pares y los tirantes de dos naves diferentes podría ser como poco, arriesgado.

En la cabecera de la iglesia suelen estar las capillas más interesantes respecto a sus techumbres. Por lo que he podido comprobar, en las laterales es habitual encontrar armaduras de lazo, mientras que sobre el altar puede haber una armadura de tipo renacentista o igualmente de lazo. Asimismo, a los pies del edificio también puede haber capillas, o en su defecto coros, que suelen ser generosos en tamaño y ornamento.

También quiero destacar que en una visita reciente a la isla de Tenerife, accedí a 9 iglesias escogidas de manera aleatoria, de las cuales 8 poseían armaduras de cubierta y lacería en alguna de sus capillas, lo que nos arroja un 89% de presencia de ésta técnica constructiva en iglesias tinerfeñas. Aunque la muestra es pequeña, no deja de ser significativa.

Pero yendo más allá de todo lo dicho hasta ahora… ¿cómo es posible que la presencia de la madera esté tan arraigada y desarrollada en las islas? Pues sin duda debido a la presencia del gran protagonista de sus bosques, el pino canario, cuya madera tiene unas propiedades absolutamente fuera de lo corriente.

El pino canario es considerado un fósil viviente, ya que es un árbol que millones de años atrás era habitual en el continente indoeuropeo, pero con los cambios climáticos vio su hábitat restringido a las zonas templadas. Por los avatares de la biología, llegó a Canarias a la vez que se extinguió del resto del mundo, y evolucionó de tal manera que hoy es una especie superviviente a todo tipo de contratiempos, ya sean incendios –es capaz de rebrotar tras quemarse-, suelos de roca estéril o grandes pendientes, y de hecho hoy, lejos de ser una variedad amenazada, está catalogada como potencialmente invasora fuera de su territorio natural.

Las cualidades de su madera son apreciadísimas por carpinteros de toda condición, ya que cuando el pino canario alcanza aproximadamente un siglo, su madera, conocida como tea, se vuelve rojiza y se satura de resina, haciéndose prácticamente inalterable al paso del tiempo, y muy resistente a humedades e insectos. Además, su colorido y su grano fino la hacen ideal para el labrado y el pulido.

Hasta tal punto fue usada por los carpinteros de armar, que en siglos pasados la masa forestal canaria estuvo en serio peligro, puesto que la tea era codiciada no solo para construcción y mobiliario, sino también para la fabricación de breas. Como curiosidad, destacar que un pino de tea viejo puede llegar a alturas de unos 40 metros, y que un solo ejemplar como el descrito sirvió para techar toda la catedral de La Laguna.

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4 comentarios

  • Felicidades por el blog.

    Tengo una duda sobre el uso de la madera pero en pequenas embarcaciones tipo faluas (como le llaman en Tenerife)., para estas embarcaciones el pino canario es el que se utiliza.?

    jrev.

    • Hola JRev, y gracias por tu comentario.
      En carpintería de ribera, que es como se denominaba la contrucción artesanal de barcos de madera, se usaba el pino sobre todo para el forro, es decir, la capa más externa. Para la quilla, cuadernas, codaste y roda solía usarse una madera más dura, en general, el roble. No obstante los carpinteros tenían que apañarse con lo que había, y en las Canarias lo que abundaba obviamente era el pino tea. No me extrañaría nada que si se trataba de un barco de pequeño tamaño construído in situ, lo hicieran todo con pino canario, puesto que sus magníficas propiedades de manejo y contra la humedad, además de su disponibilidad, lo convertían en el candidato ideal.

  • Muchas gracias., interesante la respuesta.

    Y actualmente el uso de pino tea, es comun…, en construcciones y/o en esas pequeñas embarcaciones.?

    Gracias Albanecar.

    jrev.

    • Hola JRev, y disculpa por la demora. Actualmente desconozco si se sigue trabajando con pino canario, aunque intuyo que la fragilidad del medio ambiente en las islas ha llevado a proteger todos los pinares, y seguramente la madera se importe de fuera.

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